29 de abril de 2011

Vendimia 2011: ¿Qué cosas marcaron esta cosecha y por qué la hacen especial?


Foto: gentileza NQN
La vendimia 2011 ya tiene fecha oficial de finalización: hasta el 15 de mayo, según una resolución del Instituto Nacional de Vitivinicultura, las bodegas nacionales tienen tiempo para cosechar y elaborar sus vinos. Como todos los años, el fin de la vendimia marca una bisagra en el calendario productivo y abre la puerta a las proyecciones sobre los vinos.
Para muchas bodegas, el fin de esta cosecha será un alivio. Para otras, el comienzo de nuevos dolores de cabeza. Porque la vendimia 2011 fue bastante especial: la buena noticia es que los vinos que empiezan a madurar en los tanques prometen mucho (hemos probado varios), de ahí que podría ser recordada como una de las mejores vendimias en muchos años; la mala noticia, es que el rendimiento en volumen resultó bajo, lo que obligó a las bodegas a pagar altos precios por la uva y más altos precios pagarán aún para abastecerse de vino entre ellas.
La caída en producción hay que buscarla principalmente en la helada tardía del 14 de noviembre de 2010, que barrió buena parte de las uvas de Agrelo y Valle de Uco en Mendoza. Con ella, se estima que quedó fuera del circuito mendocino al menos un 20% de las mejores uvas de la provincia.

Pronósticos agoreros
Si se le preguntaba a un bodeguero en el mes de diciembre cuál era su pronóstico para 2011, la mayoría hubiese puesto reparos o dudas sobre el futuro. Parecía que el clima les había hecho una zancadilla. Sin embargo, el tropiezo del comienzo fue compensado al llegar el mes de marzo.
En opinión de los enólogos, la vendimia 2011 será recordada por la calidad de sus vinos. Los principales wine maker del país coinciden en que la baja producción “naturalmente” obtenida por la helada ha ayudado a que la calidad de la uva sea muy superior a la media y se entusiasman con los vinos que maduran en las bodegas. Será poco, pero de primer nivel, se consuelan.

La marcha climática
Pasado el envero, el punto en el que las uvas definen su color y comienza el período crucial de madurez, sobrevinieron las primeras esperanzas. A mediados de enero, el clima prometía una vendimia pareja, que a primeros de febrero (y en especial para Mendoza y San Juan) atravesó algunas turbulencias: primero ciertas lluvias desmedidas, luego cierta irregular humedad ambiental que en conjunto afectaron a las zonas más productivas de las provincias cuyanas.
Pero a principios de Marzo, cuando se compuso la meteorología, una cosa quedó clara: esta vendimia sería tardía, pero llegaría a ser una postal del año perfecto si no ocurrían accidentes climáticos. Y a la fecha, no han ocurrido.
De modo que con las temperaturas moderadas y la buena amplitud térmica que tuvo lugar desde mediados de febrero, las uvas maduraron lentamente y con los índices de color, taninos y potencial alcohólico en perfecta armonía.

Blancos 2011
En materia de Chardonnay, Sauvignon blanc y Torrontés –las tres principales blancas del país destinadas a vinos tranquilos-, los enólogos se muestran especialmente entusiasmados. Con una madurez pareja, el secreto de este año será su buena acidez y colores brillantes, con aromáticas expresivas. Ese pronóstico se cumplirá para todas las zonas productoras del país. Con toda seguridad, afirman algunas técnicos, este será un gran año para los vinos blancos.

Tinos 2011
Esta vendimia resultó un sueño para la elaboración de tintos. Con un otoño dorado y moderado, los vinos van a tener gran color, buena acidez y taninos bien maduros, incluso en franjas de precio más bajas. El Malbec promete lograr todo su potencial, con texturas carnosas y buen jugo debido a la acidez. Mientras que todas las fichas están puestas en el Cabernets Sauvignon, ya que se lo ha podido esperar hasta completar su madurez perfecta.
Con ellos, el Syrah despunta en el horizonte con tintos cordiales y aromáticos, y el Pinot noir –siempre una incógnita- a juzgar por lo que apuntan los enólogos tendrá su gran año en esta vendimia que se cierra.

Esta nota será publicada mañana Sábado 30/4 en La Mañana de Neuquén.

2 comentarios:

info dijo...

Muy interesante el artículo. En la medida en que los varietales se van homologando, pasando a simbolizar una "tipicidad" manipulada en el laboratorio, en muchos y lamentables casos saturados de conservantes y agroquímicos, el producto de calidad se va a imponer por la diversidad y la autenticidad, que solo da el aporte de la tierra, las característiicas particulares y únicas del suelo, clima y cultura del lugar. El terruño, en definitiva.
De todas maneras en el juego de la dialéctica no se va y vualve al mismo punto, sino a un lugar de superación y creo que para alli vamos. Muy bueno el blog y espero participar.

Joaquin Hidalgo dijo...

Estimado Info,

en parte tenés razón. Pero tampoco es que tooodos los vinos del mercado son maquillados hasta perder la identidad. Hay cosas muy buenas. Y otras que, por su volumen y precio, demandan algún tipo de maquillaje para poder llegar al gran consumo rápido y en condiciones.

Gracias por tu post y sí, bienvenido a este blog.