Mostrando entradas con la etiqueta bodegas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bodegas. Mostrar todas las entradas

26 de marzo de 2012

Master of Food & Wine 2012: los mejores chefs y sus platos más ricos

   Ensalada de pepino y yogurt con acento de remolacha, creación de Rafa Costa e Silva.

Pocas veces en la vida uno se puede pasar tres días probando los mejores vinos en compañía de las últimas tendencias gastronómicas y en el interior de las bodegas. Como si fuera una suerte de road movie del vino, una de esas contadísimas oportunidades tiene lugar cada año en Mendoza y se llama Master of Food & Wine. Organizado por el Park Hyatt y un puñado de bodegas como Trapiche, Catena Zapata, Rutini Wines y Familia Zuccardi -cofundadoras del evento hace 5 años-, a las que se suma desde esta edición Ruca Malen.

Lomo curado con aceite de oliva, queso sardo y jarabe de Malbec, idea de Lucas Bustos.

El plan es tan simple como ambicioso: en el hotel Hyatt de Mendoza convergen los principales chefs de la cadena, con algunos referentes locales e internacionales no vinculados al Hyatt, que elaboran platos de vanguardia para los vinos de cada una de las bodegas. Esta quinta edición tuvo lugar en entre el 22 y 26 de marzo y estos son algunos de los principales chefs, platos y vinos que probé.

El joven Lucas Bustos, mendocino, a cargo del restaurante de Ruca Malen, elaboró una serie de bocados de corte local, con sabores simples y bien combinados. En particular, la ensalada quínoa con chips de manzanas caramelizadas (en otro post pasamos la receta), que combinaba de maravilla con Ruca Malen Chardonnay 2011; las remolachas asadas con miel y canela, junto con una triángulo de queso de cabra gratinado, impecables con el Syrah 2008; y el lomo curado con aceite de oliva, queso sardo y jarabe de Malbec, con el Ruca Malen Malbec 2010. En cuanto a Bustos, hay que seguirle los pasos porque marca tendencia en la provincia.

Arriba, ensalada de Quinoa con manzanas caramelizadas; abajo, el lomo de cordero que sirvió Molteni.

Martín Molteni –propietario del restó Pura Tierra-, con la colaboración de Pablo del Río –del mendocino Siete Cocinas-, desplegaron platos de raíz criolla en Catena Zapata. Dedicados a la exploración de las cocinas autóctonas con técnicas modernas, se lucieron con el lomo de cordero con espárragos, choclos, morrones y hongos saltados en la misma parrilla, servidos junto con un chutney bien sabroso. Los vinos propuestos por la casa para su degustación se contaban entre los top: DV Catena Cabernet-Cabernet 2006 –para mi gusto, el mejor de la bodega-; pero además se pudo probar Catena Alta Chardonnay 2001, un raro blanco bien evolucionado, entre otros como Nicolás Catena Zapata 2007 y Nicasia Vineyard 2008.

Huevo con leche de coco con crujiente brasilero.

Rafa Costa e Silva, brasileño emplazado en el Mugaritz –afamado restaurante del País Vasco, 3º en el ranking mundial San Pellegrino- planteó un colorido menú de nueva cocina brasileña contemporánea en bodega Trapiche. Gustó mucho la yema de huevo con leche de coco, bien acompañada por Fond de Cave Reserva Sauvignon Blanc 2010, y el cochinillo de leche en su caldo –un rico caldo apenas dulce- que obtuvo contrapeso en el potente Trapiche Malbec Single Vineyard Jorge Miralles 2008. Cerró con un postre de Guayaba rellena de jalea, muy rico y dulce, que fue servido con Profuso, el tinto tipo oporto de la bodega.
Sin embargo, la sorpresa fue el besugo con huevos de Tucupí, de textura untuosa y harinosa al mismo tiempo, que el Gran Medalla Chardonnay 2009, uno de mis blancos favoritos, acompañó airosamente bien pese al exotismo del plato. Mención aparte merece el Tucupí: es una salsa amarilla elaborada a base de mandioca brava que, como el pez globo, si no está bien cocida resulta venenosa. Empleada en la cocina del norte de Brasil, sin dudas fue el punto más exótico del Master of Food & Wine.

 El famoso besugo con huevos de Tucupí; un último agregado de oliva en la cocina.


Cava de Bodega Trapiche, visita obligada antes de la cena.

Los platos de José Rocha: arriba, el ceviche de vieiras con granadas y sandía; abajo, el salmón blanco con costra de acacias y puré de berenjenas.

El mexicano José Rocha –que lleva hoy las sartenes del Hyatt Regency Dubai- le puso sabor a Rutini Wines. La propuesta fue un cruce entre las cocinas mexicas, árabes y mediterránea. Gustaron especialmente los profiteroles con shawarma, frijoles y salpicón de piña con jalapeño, un amuse-bouche perfecto para Rutini Sauvignon Blanc 2011; luego el ceviche de vieiras, tabule de granadas y sandía caramelizada, con Rutini Chardonnay 2010; y el salmón blanco en costra de acacia, muy a punto, junto con Rutini Apartado Blanco 2007 o Antología XXVI 2008.
Mención aparte merece el postre que, entre los que se sirvieron en el Master, fue el que más aplausos se llevó. En este caso, la elaboración fue el patry chef Andrew Shotts –con base en Nueva York- que sirvió una crema de chocolate, acompañada de un gelatina de pomelo rosado y crumble de manzana. Si la combinación de sabores no era sorprendente, sí resultó realmente perfecta con Rutini Dulce encabezado de Malbec 2010.

La crema de chocolate que sirvió Andrew Shotts.

Lee Hillson, al frente del restaurante de Royal Palms Resort and Spa, en Pheonix, Arizona, se despachó con un potente menú para la gala de OSDE y Luigi Bosca en el Bistró M del Hyatt. Abrió con una ensalada de hojas verdes, nueces y queso parmesano, en la que destacaban detalles de menta fresca, y que maridó con Gala 3 2010; siguió con un cochinillo sobre una salsa de hierbas, con chispas de chicharrones y brotes frescos, que combinó con Luigi Bosca De Sangre 2009; y de principal una costilla braseada con un aro de cebolla frita y tomates cherry, sobre una galleta de arroz crujiente, que acompañaron con lujo a Gala 4 2008, un Cabernet Franc de película.

Costilla braseada con aro de cebolla, Lee Hillson.
 
El argentino Darío Gualtieri –al frente de los fuegos en el palermitano Social Paraíso- le puso sabor y color a Familia Zuccardi. Armó una propuestas donde los tres primeros pasos fueron a base de langostinos –como carpaccio, braseados o en revioles- y el principal una porción de trucha con pimentón ahumado y hortalizas, crema de choclo entre otros aditamentos. Lo más destacable –según los comentarios- fue el uso de flores en la decoración: caléndula, diente de león, jacinto y pétalos de girasol. Lamentablemente a esta comida no llegué y me quedé con las ganas…

Si después de leer sobre esta gran bacanal te viste tentado de asistir, apuntate con el Master of Food & Wine para el año que viene. No es barato, pero vale la pena una inversión.


30 de julio de 2011

El club de las bodegas centenarias

En nuestro país hay una docena de bodegas que funcionan desde el siglo XIX. ¿Quiénes fueron los sus pioneros del vino argentino y qué aporte  hizo cada uno para tener vigencia por más de un siglo?

Sala de cubas bodega Sana Ana
 
La semana pasada Bodegas Santa Ana cumplió 120 años. En Europa el dato podría pasar desapercibido, pero en nuestro país, donde las condiciones económicas y políticas cambian en promedio cada 10 años, no es algo menor. Lo interesante es que Santa Ana no está sola: son poco más de una decena casas vinícolas que han superado la barrera de los cien años. Las principales, son:

Familia Goyenechea: conducida y modernizada por la quinta generación familiar, esta casa de Villa Atuel, en el sur de Mendoza, fue fundada por los inmigrantes vascos Santiago y Narciso Goyenechea en 1868. La construyeron como una bodega pueblo, porque en esa época no había nada en kilómetros a la redonda. Conserva la vieja infraestructura: unas 50 casas, la capilla, la escuela.

Bodega Graffigna: el inmigrante italiano Santiago Graffigna construyó su bodega en 1870 en San Juan. Única de las centenarias con sede en esa provincia cuyana, íconos de su producción fueron los vinos generosos Don Santiago y los vinos de mesa Colón. La empresa pertenece al grupo francés Pernod Ricard.

Bodega Trapiche: Tiburcio Benegas fue uno de los ases de la industria. En 1883 creó la casa que llegaría a ser ícono de argentina en el mundo. En su larga historia, fue una de las pioneras en la exportación (hacia 1920 tenía marcas en 20 países) y algunas de sus etiquetas, como Fond de Cave, también son centenarias. Hoy pertenece al grupo Bemberg.

Bodega Escorihuela:
en 1884 Don Miguel Gascón fundó esta casa en Godoy Cruz, Mendoza. Legendaria hacia la década de 1940, su vino Pont L’eveque era el favorito de Juan Domingo Perón. Tiene uno de los toneles más hermosos que se hayan importado al país, aunque  actualmente está enfocada a la producción de varietales de alto precio. Pertenece a la familia Catena.

Sala de antiguas cubas y toneles, Bodega Santa Ana.

Bodega Santa Ana: caso ejemplar de bodega innovadora, en 1891 el italiano Luis Tirasso –el otro as, junto con Benegas- construía la casa que fuera pionera en la elaboración de espumantes, en incorporar luz eléctrica y en plantar Syrah. También lanzó los primeros vinos embotellados y su selección Santa Ana llegó a vender 36 millones de botellas año. De la mano del Grupo Trapiche, hoy es una pieza clave en la exportación de alto precio con marcas como La Mascota.

Bodega Michel Torino: fundada por los hermanos David y Salvador Michel en 1892 en Cafayate, Salta. Su antigua bodega La Rosa es un impactante ejemplo de cómo se hacía el vino en una región montañosa a la que nunca llegó el ferrocarril. Modelo de factoría, los toneles de fabricación doméstica eran de áspero algarrobo. Con otro rumbo, hoy la empresa pertenece al grupo Trapiche.

Bodega Norton: en 1895 el ingeniero británico Edmund James Palmer Norton sacaba un pie del ferrocarril que lo trajo a la argentina y elegía Perdriel para levantar un viñedo y una finca. Desde entonces, la bodega que lleva su apellido se cuenta entre las que exportaron el primer Malbec (1974) e introdujeron los vinos de Cosecha Tardía. Perdriel Caramañola es el ícono de esta historia.

Bodega La Rural: Felipe Rutini levantó su bodega 1895 en Coquimbito, Maipú, y la llamó La Rural porque estaba en un páramo. En sus primeros cien años, la casa dejó una fuerte impronta en el mercado porteño y desde la década pasada desarrolla algunas de las marcas más exportadas, como Trumpeter. Pertenece a una sociedad anónima.
 
Actual sala de barricas Bodega Santa Ana.

Bodega López: en 1898 el malagueño José López Rivas puso el primer ladrillo de esta casa, que ha permanecido en manos de López desde el primer día. Gente de ideas inamovibles, crearon el estilo de sus vinos en 1927 cuando importaron grandes toneles de Nancy, Francia. Pocos tiempo después aparecía el primer Chateau Vieux. Vasco viejo es su hit de ventas.
 
Bodega Leoncio Arizu: familia de larga tradición vitícola, los Arizu comprenden dos ramas, la de Balbino y la de su sobrino Leoncio Arizu. Este último fundó su bodega en 1901, que trasladó luego al viejo molino harinero donde hoy está emplazada Luigi Bosca, en manos de la cuarta generación familiar, quienes la enfocaron hacia el negocio de la calidad trazando un camino ejemplar.

Humberto Canale: el ingeniero que le da nombre a la bodega la fundó en 1909. Piedra angular del vino patagónico, incorporó las primeras variedades y los conocimientos para su cultivo en la región. Conducida por la cuarta generación de Barzi Canale, que la modernizó y condujo hacia la exportación, en nuestro país su vino más querido Marcus Merlot, un clásico sin fisuras.
 
Finca Flichman: Sami Flichman creó su empresa en una hondonada del río Mendoza, en la zona de Barrancas, Maipú, en 1910. Su hijo Isaac, sin embargo, es el visionario del negocio. Puso foco en Syrah y Cabernet Sauvignon y lanza a fines de los años cuarenta, con enología del prócer Roberto de la Mota, su Caballero de la Cepa. Hoy, la empresa está en manos del gigante portugués SOGRAPE.

Esta nota será publicada en La Mañana de Neuquén el domingo 31 de julio de 2011.

2 de abril de 2011

6 bodegas nuevas que vale la pena conocer


¿Sos un cazador de novedades? Esta nota es para vos. Te pasamos un seleccionado de las mejores bodegas que nacieron en los últimos dos años en la Argentina y sus vinos más sobresalientes. 

1. DiamAndes
Es la cuarta casa que abre sus puertas dentro del Clos de Los Siete, el mega emprendimiento de 800 hectáreas liderado por Michel Rolland en el Valle de Uco, Mendoza. La bodega, propiedad del matrimonio francés Bonnie, inauguró el 15 de diciembre pasado. Está construida en concreto y fue diseñada por los arquitectos Bormida & Yanzon. Funciona íntegramente por gravedad. Se destaca la Sala de las Añadas, donde un tubo que atraviesa la bodega permite la entrada de luz natural a la sala, guardada en las profundidades de la cava. DiamAndes tiene dos vinos a la fecha, L'Argentin de Malartic Rose 2009 ($38) y DiamAndes de Uco Blend 2007 ($150).

Del Río Elorza
Es una de las más recientes incorporaciones al vino local y lleva por nombre el apellido de la familia propietaria. Ubicada en Río Negro, en Colonia Lucinda de Fernández Oro, es una coqueta construcción diseñada también por Bormida y Yanzon. Está pensada como una bodega estate –es decir, rodeada de sus viñedos- y cuenta con 20 hectáreas de Malbec, Pinot Noir y Chardonnay, entre las principales variedades. Elaboran tres líneas de vinos: varietales Verum (Malbec, Merlot y Chardonnay, $59), Verum Reserva (Merlot y Pinot Noir, $85) y Verum Reserva Malbec ($120). Ya se los consigue en algunas vinotecas y restaurantes de la ciudad.

Finca Decero
Esta bodega fue inaugurada en 2005, pero sus vinos se lanzaron al mercado doméstico en 2010 y aún se consiguen a cuenta gotas. Propiedad del millonario suizo Thomas Schmidheiny, Decero es una de las más vistosas bodegas en el pelotón de las nuevas. Ubicada en un rincón apartado de Agrelo, Mendoza, su nombre alude precisamente a que el emprendimiento arrancó “de cero”, en una tierra virgen. Su arquitectura es impactante –mezcla el estilo Santa Fe con el colonial-, cuenta con un restaurante y una amplia oferta turística que incluye paquetes de astronomía y de cosecha. Sus líneas de vinos son el blend Decero Amano ($299), Decero Mini Ediciones Petit Verdot ($145) y los varietales Decero Clásico ($85), con Malbec, Cabernet Sauvignon y Syrah. La enología está a cargo del talentoso y joven Marcos Fernández.

Amalaya
Hess Family Latin America, que ya posee Estancia Colomé en Salta, inauguró en diciembre pasado Amalaya, su nueva bodega. Está ubicada en el Divisadero, a escasos kilómetros de Cafayate, en donde funcionó la fugaz bodega Familia Muñoz. Estética y funcional, está enmarcada por una gran finca al pie de los cerros. Destacan sus plantaciones, que para fin de este año alcanzarán las 55 hectáreas con vides en sus tres fincas: La Brava, Amalaya y Las Mercedes. La bodega se concentrará en la elaboración de Amalaya, la exitosa gama de vinos Hess Family, hoy compuesta por dos blends a base de Malbec, Amalaya Tinto ($45) y Gran Corte ($75), junto con un Amalaya blanco ($35).

Don Manuel Villafañe
Don Manuel Villafañe alude al fundador de la dinastía familiar, quien comenzó con el cultivo de la vid hace cuatro siglos en Mendoza. La bodega, que ya está construida y elaboró 3 vendimias, se encuentra en el proceso final de la obra, afinando detalles del área turística, por lo que aún permanece cerrada al público. Sus vinos se consiguen en el interior del país y, a cuenta gotas, en ciertos puntos de la capital. Su Malbec Reserva 2008 ($30) es el vino más reputado de la casa.

Bodega Poesía
Es un emprendimiento pequeño de una familia francesa propietaria de cuatro chateaux prestigiosos en el viejo continente. Hélène y Patrice Garcin-Lévèque elaboran en su petit maison de Luján de cuyo –nada más que 13 hectáreas de Malbec y Cabernet plantados en 1935- sus encumbrados vinos Poesía, Clos de Andes y Pasodoble. Con un poco de paciencia se consiguen en el mercado doméstico. Pasodoble ($68) sirve perfectamente como primera buena impresión. 

Esta nota fue publicada originalmente en enero de este año en Planeta JOY