26 de enero de 2012

Si tenés un cactus en tu casa estas fotos son para vos


Cuando nos mudamos a Villa Ortúzar, a comienzos de 2010, en el patio de la casa vivía un cactus. Nacía de una maceta cúbica y tenía la estatura de una persona. Nunca antes había tenido un cactus en casa, aunque me había pasado la infancia y adolescencia observando su misterio acorazado en las laderas mendocinas. 


Los cactus florecen, cuando lo hacen, una vez al año y en pleno verano. Y el del patio nos recibió con una hermosa flor a poco de vivir en la casa. Flor que duró exactamente una noche y que, luego de marchitarse durante el día siguiente, se cayó sin dejar otro rastro que el de un pimpollo negro y mustio sobre el piso.




La belleza de las flores del cactus, creo, está precisamente en que son enormes, frágiles y efímeras como una mariposa nocturna. De tan efímeras, rara vez se tiene la oportunidad de observarlas. Pero este año, nuestro amigo espinoso se despachó con nada menos que siete flores, que, de la primera a al última, cubrieron toda una semana. Lo tomamos como un halago de convivencia. Y si el año pasado me quedé con ganas de fotografiar la única que dio, este me despaché a gusto. Estas son algunas de las tomas que más me gustaron.


6 comentarios:

Wenceslao Bottaro dijo...

"observando su misterio acorazado en las laderas mendocinas": poesía vigorosa.
salud!!

Wenceslao Bottaro dijo...

perdón, no comenté las fotos. muy buenas por cierto. ese cactus florece una vez al año o más veces?

Joaquin Hidalgo dijo...

Sólo una, poeta vigoroso!

jeje.

Salú!

Luz dijo...

Que flasheras!! son tan exóticas , el planeta tierra si!! que explota de vida! saludos!

Antigua Feria dijo...

Epa se lució el poeta...bien ahí! Excelentes fotos. Saludos!
Dani

Joaquin Hidalgo dijo...

Gracias Luz por tu comentario.

Dani, apenas un desboque vigoroso, como me carga Wence. Ese es poeta de verdad, aunque hace rato que leo nada suyo al respecto.

Salú!